El grupo Alxaraf convirtió la noche en un viaje sonoro que entrelazó memoria, identidad y mestizaje cultural. Su propuesta se fundamentó en el diálogo entre la tradición sefardí, la herencia árabe y el flamenco, tres pilares históricos que convergieron en el territorio andaluz y que, a lo largo de los siglos, han compartido lenguajes, sensibilidades y formas de expresión.
A partir de este cruce de influencias, el conjunto combinó versiones de canciones tradicionales con composiciones originales. Esta convivencia entre lo heredado y lo creado dotó al programa de una riqueza particular, en la que cada pieza funcionó como un puente entre pasado y presente. Las melodías antiguas se recontextualizaron mediante arreglos contemporáneos, mientras que las obras propias beben de esas raíces que les permitieron proyectar una voz actual y personal.
El resultado fue un sonido caracterizado por la calidez tímbrica, la sutileza en los matices y la expresividad en la interpretación. Los elementos modales propios de las músicas sefardí y árabe dialogaron, por una noche, con los ritmos y acentos del flamenco, generando texturas que evocaron tanto la intimidad como la celebración colectiva.
La voz, junto con la instrumentación, actuó como hilo conductor de un discurso que alternó momentos de recogimiento con pasajes de mayor intensidad rítmica. Este recital no solo trató de presentar un conjunto de obras, sino que también fue una invitación a reflexionar sobre la convivencia de culturas que, lejos de permanecer aisladas, han interactuado y se han enriquecido mutuamente. En este sentido, el programa se configuró como un homenaje a un legado compartido que sigue vivo en la música de hoy.