Esther Merino ofreció un repertorio variado y guiado por la inspiración, dentro del amplio abanico de cantes flamencos como la malagueña, solea, alegrías, tangos, jaleos extremeños, siguiriyas, bulerías, fandangos o cantes de levante. La variedad del repertorio es fruto del dominio técnico y artístico fraguado durante todos estos años, variedad en la que acostumbra a destacar los cantes autóctonos de su tierra Extremadura, Esther Merino es fiel depositaria de una expresión cantaora que ofrece brillo, sabor, elegancia y flamenquería en sus principales citas flamencas, pero siempre ha querido reivindicar el papel de la mujer, acordándose de las principales mujeres referentes en su cante: La Paquera de Jerez, Carmen Linares, Cañeta de Málaga y las cantaora de su tierra La Marelu y La Kaita.
Su raíz extremeña le ayudó a interpretar como pocos los tangos y los jaleos de su tierra, pero su voz transitó por el vasto territorio sin fronteras del flamenco, como arte universal, con una personalidad y conocimiento solo propios de una cantaora capaz y larga como pocas.