La pianista Patricia Arauzo rindió homenaje a la música de Wolfgang Amadeus Mozart, a través del encuentro tonal del pasado 4 de julio. El recital se conviertió en una meditación sobre el tiempo, la belleza y el silencio, mostrando cómo una misma tonalidad puede albergar mundos distintos y complementarios. Celebrar a Mozart es también reconocer cómo su luz sigue viva, transformándose y respirando en quienes lo suceden, como Schubert y otros compositores posteriores.
Un mismo tono. Dos épocas. Dos visiones del arte pianístico que se encuentran en la tradición que se renueva continuamente. Este homenaje no solo miró al pasado, sino también al eco de Mozart en el futuro, ofreciendo un viaje musical que es a la vez memoria, contemplación y celebración de la eternidad de la música.