Era Domingo de Ramos en Sevilla. Y también domingo de derbi Betis-Sevilla. Y, por si fuera poco, día de elecciones generales.
Salvador y Curro, dos locos —cada uno a su manera—, se vieron obligados a pasar un tiempo juntos en el día más especial de su año. ¿Qué podía salir mal? Allí lo descubrimos.