Fue una propuesta que puso en valor la esencia más pura del flamenco a través de una puesta en escena cargada de emoción, fuerza y autenticidad. La actuación ofreció un recorrido por los palos más representativos, con una interpretación intensa que conectó profundamente con el público y convirtió la velada en una experiencia inolvidable.
Manuela Carpio, referente indiscutible del baile flamenco, volvió a demostrar por qué su trayectoria está marcada por la excelencia y la verdad artística. Nacida en el seno de las familias Moneo y Carpio, ha dedicado décadas a honrar un legado tanto personal como colectivo, llevando su arte desde sus inicios con el grupo de Manuel Morao hasta escenarios de prestigio como el Carnegie Hall, el Teatro Lope de Vega o el Albéniz. Galardonada con la Copa de Jerez de baile en 1985, ha compartido escenario con grandes figuras del flamenco y, en los últimos años, ha destacado también en la dirección artística, consolidándose como una de las voces más respetadas y representativas del género.