Agatha, en la habitación del Hotel Taoro de Tenerife, en el cual se hospeda, se enfrentó a una nueva noche en vela. Los fantasmas de la relación rota con su marido y la reciente pérdida de su madre causaron una profunda mella en su percepción de la realidad. Estuvo dispuesta a cometer una locura e ingerir un potente veneno que había traído de Inglaterra. Así dejaría de sufrir de una vez por todas. La inesperada visita de un elegante caballero interrumpió sus planes. Él es Benito, también se alojaba en el hotel y es escritor. Sus apellidos: Pérez Galdós. Escuchó extraños ruidos y quiso comprobar que todo estaba en orden. Entre ambos genios se estableció inmediatamente una electrizante y divertida conexión, en la que salieron a la luz secretos, fobias, mentiras, deseos y frustraciones.